Parque Natural

El Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, con una superficie aproximada de 209.500 ha, es el espacio protegido más extenso de España, localizado al Este de la provincia de Jaén, donde nacen los ríos Guadalquivir y Segura.

Debido a su riqueza natural y cultural, su territorio fue nombrado Parque Natural en 1986. Pero en fechas anteriores, diferentes organismos habían reconocido su valor: en 1960 se declara el Coto Nacional de Caza de Cazorla-Segura, gracias a su riqueza en especies cinegéticas, con una extensión de 70.000 ha; en 1986 lla totalidad del Parque es nombrada Reserva de la Biosfera dentro del Programa MaB de la UNESCO; por último, tras la declaración en 1986 como Parque Natural, este área es también desde 1988, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en aplicación a la Directiva 79/409 de la CEE, relativa a la Conservación de las Aves Silvestres.

La superficie del Parque Natural ha sido declarada también Lugar de Interés Comunitario, LIC Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en el marco de la Red Natura 2000, encontrándose además los LIC  del Alto Guadalquivir y del Río Guadalimar.

 Este Parque Natural constituye una cadena de montañas, valles y altiplanos enclavada en la Cordillera Bética, limitando al Oeste con el Valle del Guadalquivir y al Noroeste con Sierra Morena. El tipo de rocas que lo forman, el relieve escarpado y la abundancia de agua, han originado unas características geológicas, botánicas, faunísticas y paisajísticas con entidad suficiente para constituir una de las zonas naturales más espectaculares y variadas de la geografía ibérica.

El clima es suave, con una temperatura media en verano de 30-35ºC y en invierno de 10-15ºC, siendo frecuente en esta época las nevadas. Las precipitaciones varían entre unos 800-2000 l/m2, según las zonas. Estas condiciones variables unidas principalmente a la orografía, han propiciado la existencia de microclimas dentro del Parque donde se pueden observar especies típicas de zonas más norteañas.

clima

La historia geológica del Parque abarca 200 millones de años. Se encuadra en la Cordillera Bética y sus rocas son sedimentarias, sobre todo de origen marino somero y continental, con grandes extensión de calizas,que conforma los relieves más abruptos y elevados. Su evolución geodinámica se enmarca en el ámbito alpino, por lo que es un sistema montañoso muy joven. Las formas geológicas que se pueden observarse hoy quedan patentes en la multitud de paisajes y relieves del parque, uno de sus valores más apreciados.

El relieve prebético está condicionado por la influencia de dos importantes sistemas morfodinámicos, el tectónico o estructural y el kárstico y es uno de los elementos del patrimonio natural de mayor valor didáctico, científico y turístico. A las estructuras tectónicas se han unido la abundancia de agua y la naturaleza caliza de las rocas para originar una intricada red de montañas y valles con pendientes muy fuertes y numerosas formas kársticas.

valle segura

La orografía es en general abrupta, con gran número de picos que sobrepasan los 1.700 m y más del 50% de la superficie del Parque por encima de los 1.000 m. Tres cumbres sobrepasan los 2.000 m, el pico Empanadas, el pico Cabañas y La Cabrilla. La altitud de las sierras oscila entre los 400 m en el término municipal de Huesa y los 2.107 m del pico Empanadas, al Este del parque, limitando con la provincia de Granada.

La hidrografía está protagonizada por dos grandes ríos, el Guadalquivir y el Segura. El río Guadalquivir, eje vertebral de Andalucía, nace en el municipio de Quesada a 1.350 m de altitud, en la Cañada de las Fuentes, al Sur de Parque, se encamina hacia el Norte hasta el embalse del Tranco, donde gira bruscamente al Oeste para atravesar la mayor parte de Andalucía y verter sus aguas al océano Atlántico. El río Segura nace en Pontones a 1.450 m para dirigirse hacia el Este en dirección al mar Mediterráneo. Aparecen también numerosos arroyos y pequeños ríos que vierten sus aguas al Guadalquivir y Segura o a sus cuencas hidrográficas, entre los que destacan el Guadalentín, el Borosa, el Aguasmulas, el Aguascebas, el Zumeta y el Tus. Todo este conjunto de cursos de agua, modela de forma continua las laderas y añade a la zona innumerables rincones acogedores, sobre todo en la época de deshielo. Por cualquier parte aparecen escarpadas laderas modeladas por los ríos que ocupan sus valles, praderas a cotas altas, cascadas, amplios valles fluviales y un sinfín de pequeños rincones de carácter singular.

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El Parque es un espacio dominado por una variedad de geoformas que propician la existencia de contrastados microclimas y en el que la altitud provoca marcados gradientes térmicos y pluviométricos,  lo que se traduce en una gran variedad de hábitats para las especies vegetales y animales.

En la vegetación actual dominan los pinares. El pino negral, procedente sobre todo de repoblaciones durante los últimos siglos, está muy extendido, pero se conservan también amplias zonas de pino laricio, sobre todo en las cotas más elevadas y en algunos valles del interior del macizo. Entre estos aparecen importantes masas de encinas, áceres, robles e incluso algunos acebos y avellanos, donde se desarrollan una amplia variedad de comunidades vegetales con un alto número de endemismos y de especies catalogadas con algún grado de amenaza.

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La fauna del Parque es una vieja conocida gracias a la labor de difusión que hizo Félix Rodríguez de La Fuente, en unos años en los que el estudio y conocimiento de los bosques y la fauna peninsular no gozaban de la popularidad de hoy. Aparecen aquí aproximadamente el 30% de las especies de mamíferos de la Península, el 33% de las aves y reptiles, el 40% de los anfibios y el 13% de los peces.

En los extensos bosques habitan un alto número de especies de vertebrados, entre los que destacan los de marcado interés cinegético como el ciervo, la cabra montés, el muflón, el gamo y el jabalí; depredadores como la nutria, la gineta, la garduña, el gato montés y el zorro. Entre las aves destacan por su tamaño, rapaces, como el águila real, el águila perdicera, el halcón y el milano y conocidos carroñeros como el buitre leonado, y el quebrantahuesos, que suelen surcar continuamente los cielos de extensas zonas. Pero es entre los reptiles donde aparece uno de los endemismos más insólitos, la lagartija de Valverde. En los ríos, conocidos por su gran riqueza piscícola, hay abundancia de trucha común, trucha arcoiris y barbos. La fauna de invertebrados, que suele pasar desapercibida para la mayoría de los visitantes, es sin embargo la que alberga la mayor parte de los endemismos faunísticos de estas sierras.

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La presencia humana más antigua de estas sierras está documentada por restos de industria lítica Achelense, del Paleolítico inferior. Desde entonces han pasado por esta zona numerosas civilizaciones, destacando los íberos, romanos, visigodos, musulmanes y castellanos, que han ido conformando su diversidad cultural e histórica.

En la actualidad son 23 los municipios que se reparten este amplio espacio protegido, con una población aproximada de 100.000 habitantes y con características naturales y culturales variadas: Beas de Segura, Benatae, Cazorla, Chilluévar, Génave, Hinojares, Hornos, Huesa, La Iruela, Iznatoraf, Orcera, Peal de Becerro, Pozo Alcón, La Puerta de Segura, Quesada, Santiago-Pontones, Santo Tomé, Segura de la Sierra, Siles, Sorihuela del Guadalimar, Torres de Albánchez, Villacarrillo y Villanueva del Arzobispo.

Tradicionalmente la economía de sus habitantes se ha basado en el aceite de oliva, la oveja segureña y la madera procedente del aprovechamiento de los pinares. La caza mayor, la pesca y la artesanía han supuesto ingresos adicionales. A esto hay que sumarle el espectacular incremento del turismo rural y de naturaleza durante las últimas décadas.

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